GONZALO BORGIA STAGNARO
PRÓTESIS BUCO-MAXILO-FACIAL SOBRE IMPLANTES EXTRAORALES:
ESTADO ACTUAL
San Pablo
2007
Gonzalo Borgia Stagnaro, Asociación Brasilera de Enseñanza
Odontológica (ABENO), 2007
Gonzalo Borgia Stagnaro
Prótesis Buco-Maxilo-Facial sobre implantes extra-orales: estado
actual
Monografía presentada a la Asociación Brasilera de Enseñanza
Odontológica (ABENO) para obtener el titulo de especialista.
Área de concentración: Prótesis Bucomaxilofacial
Orientador: Prof. Dr. Reinaldo Brito e Dias
Coorientadora: Profa. Cynthia Maria Freire da Silva
San Pablo
2007
DEDICATÓRIA
Dedico este trabajo a mi mujer
Daniela y a mis padres por el apoyo
incondicional.
AGRADECIMENTOS
Al equipo del servicio de
Prótesis Buco-Maxilo-Facial de la Facultad de Odontología de Universidad de la República Oriental del
Uruguay, especialmente a la Dra. Isabel Jankielewicz y a la Dra. Miriam Fumero por los consejos y conocimientos. A los
profesores y compañeros del curso de especialización del ABENO por los
conocimientos y amistad.
Borgia G., Prótesis Buco-Maxilo-Facial sobre implantes
extra-orales: Estado actual (monografía de especialización). San Pablo: ABENO;
2007
RESUMEN
Las investigaciones relacionadas
a la oseointegración y su uso como anclaje para las prótesis
buco-Maxilo-Faciales resultaron en una mejora para la calidad de vida de estos
pacientes. Los implantes óseointegrados constituyen una alternativa previsible
en la ejecución de la rehabilitación extra-oral de pacientes mutilados faciales
por trauma, cáncer o enfermedades congénitas. El plan de tratamiento deberá ser
realizado por un equipo interdisciplinario. A pesar de la mejora de los
tratamientos reconstructivos quirúrgicos, la rehabilitación protética todavía
es el tratamiento de elección para
ciertos casos. Con la expectativa de resultados estéticos mejores como
consecuencia del uso de implantes, aumenta también la necesidad de invertir en
la mejora de técnicas y materiales para la confección de las prótesis. La
literatura muestra un alto porcentaje de éxito de los implantes extra-orales,
sin embargo menor al de los implantes
intra-orales. Las consideraciones recaen sobre las condiciones locales del
tejido blando peri-implantario.
PALABRAS CLAVE: equipo multidisciplinario, implantes extra-orales,
prótesis auricular, prótesis nasal, prótesis óculo-palpebral, tejidos blandos
(piel).
ABSTRACT
The researches related to osseointegration
and its use to anchor the maxillofacial prostheses seems to improve the
patient’s quality of life. The osseointegrated implants are a predictable
option for extra oral rehabilitation in mutilated patients as a consequence of
trauma, cancer or congenital syndromes. The treatment plan must be evaluated by
a multidisciplinary team. Even though reconstructive surgery treatments have
improved, still prosthetic rehabilitation is the most adequate treatment in
certain cases. With higher expectations of esthetical results due to the use of
implants, it becomes necessary to invest more in research in order to improve
the techniques and materials used on the prostheses fabrication. The literature
shows very good results with extra oral implants but still not as good as oral
implants. This is mostly due to local conditions of the skin.
KEY WORDS: multidisciplinary team, extra oral implants, auricular
prostheses, orbital prostheses, nasal
prostheses, soft tissues (skin)
SUMÁRIO
1 – INTRODUCCIÓN
..................................................................................9
2 – REVISIÓN
BIBLIOGRÁFICA................................................................11
2.1 – Selección de tratamiento...................................................................11
2.2 – Selección del
paciente.......................................................................14
2.3 - Planificación
protética.........................................................................18
2.4 - Consideraciones quirúrgicas para el
protesista..............................26
2.5 - Confección de la prótesis
auricular.....................................................31
2.6 - Confección de la prótesis óculo-palpebral........................................45
2.7 - Confección de la prótesis
nasal..........................................................49
2.8 – Complicaciones en el tejido
blando...................................................53
2.9 – Terapia de
mantenimiento..................................................................56
3 –
PROPUESTA….....................................................................................58
4 –
DISCUSIÓN...........................................................................................59
5 –
CONCLUSIONES..................................................................................63
REFERENCIAS
BIBLIOGRÁFICAS…..…..................................................64
1 INTRODUCCIÓN
Desde la
antigüedad existe la idea de reponer las partes perdidas de la cara con
prótesis. Las causas de las resecciones faciales son trauma, tumores, y
enfermedades congénitas. Se han utilizado diversos métodos y materiales con
este fin, como metales, maderas, hueso, etc. (J. Wolfaardt, 1998).
Ambroise Paré
(1509-1590) trazó las bases para la reconstrucción protética facial
confeccionando prótesis en oro, plata, tejido, papel y lino del color de la
piel de los pacientes (C. Seignemartin, 2004).
El siglo pasado
trajo muchos cambios importantes que influenciaron las prótesis
buco-maxilo-faciales. Después de la segunda guerra mundial se comenzó a
utilizar la resina acrílica, que tuvo un enorme impacto en las prótesis.
A posteriori, las siliconas aparecieron en el mercado en 1960. La
introducción de la oseointegración en la región extra-oral surgió en 1977
(Suecia) y fue internacionalmente usado en los años 90 (J. Wolfaardt, 2003).
Los principios y conceptos son
básicamente los mismos que para los
implantes intra-orales que surgieron en 1952 con las investigaciones de P. I.
Bränemark (E. Tolman, 1991). Actualmente más de 20.000 pacientes se vieron
beneficiados con esta técnica (J. Wolfaardt, 1998). Las prótesis clásicas tienen
el problema de la estabilidad y retención que la oseointegración consiguió
resolver (H. Ismail, 1990).
Sin duda, éste fue
el avance más importante para la prótesis buco-maxilo-facial en los últimos 25
años. La oseointegración permite el uso de la silicona en su máximo potencial,
eliminando así el uso de adhesivos, dando buena retención y bordes finos,
generando un mejor resultado estético y brindando mayor seguridad al paciente
(M. Parel, 1986).
La implantología
ha evolucionado constantemente en los últimos años, transformándose en un medio
eficaz y seguro de anclaje para las prótesis buco-maxilo-faciales. Los estudios
confirman altos índices de éxito, lo que torna a los implantes óseointegrados
en un tratamiento de elección para determinados pacientes (E. Tolman,
1997).
2 REVISIÓN BIBLIOGRÁFICA
2.1 Selección del
tratamiento:
La prótesis
buco-maxilo-facial no debe ser considerada como un tratamiento de última
opción. Los diferentes tratamientos deben ser analizados por un equipo
multidisciplinario para decidir cuál es el más adecuado para cada paciente (J.
Wolfaardt, 1998). La interrelación dentro del equipo, evaluando los problemas y
discutiendo las posibles soluciones es fundamental para obtener el éxito del
tratamiento y así conseguir mejorar la calidad de vida de los pacientes (E.
Tolman, 1997).
Según I.
Jankielewicz (2003) el equipo debe constar de cirujanos maxilofaciales,
cirujanos plásticos, cirujanos otorrinolaringólogos, protesistas buco-maxilo-faciales,
laboratoristas buco-maxilo-faciales, dermatólogos, radiólogos, radioterapeutas,
especialistas en medicina hiperbárica, fonoaudiólogos, psicólogos, psiquiatras,
asistente social, clínico general, higienista dental, personal de enfermería, ingenieros biomecánicos y
personal administrativo.
El equipo debe evaluar cuáles son los posibles
tratamientos, cuál es el costo de morbilidad, de tiempo, de inversión
financiera y grado de
previsibilidad de dichos tratamientos. Además se deberán evaluar las condiciones físicas, psicológicas y
socioeconómicas de cada paciente.
El paciente será
informado acerca de los posibles
resultados, durabilidad, controles y riesgos del tratamiento. El profesional
deberá evaluar las expectativas del paciente, dejando claro cuáles son las
responsabilidades de éste frente al tratamiento (cuidados, higiene, controles,
etc.) (S.M Hooper,
2005). D. Morrison (2002) presentó un
modelo 3D que puede resultar muy útil para explicar al paciente el rol de la
oseointegración y la importancia de los cuidados.
Según J. Wolfaardt
(1998) los principales beneficios de los tratamientos de PBMF sobre implantes
son:
Ventajas quirúrgicas comparadas con
tratamientos quirúrgicos reconstructivos:
- Menor tiempo de duración de la cirugía;
- Menor riesgo quirúrgico;
- El acto quirúrgico puede ser realizado con anestesia
local;
- Resultados más previsibles que con injertos
autógenos;
- No existe sítio dador;
- Menor morbilidad;
- Permite el monitoreo del sitio de resección del
tumor para diagnosticar posibles recidivas.
Ventajas protéticas de las prótesis
sobre implantes frente a las prótesis
con métodos de retención tradicionales:
-
Retención previsible;
-
Conexión simple para el paciente;
-
No produce daños en la piel;
- Mayor
longevidad de las prótesis
- Mejor estética
El uso de implantes ha minimizado el problema de la integridad
de los bordes de las prótesis y el mal posicionamiento. Ha mejorado el
camuflage de los límites de dichas prótesis (R.R. Seals, 1989).
Los métodos de
retención tradicionales usados antes de la oseointegración son 3 (C.
Seignemartin, 2004):
Adhesivos: El uso de adhesivos cutáneos puede causar alergias de contacto,
pueden perder adherencia con la transpiración y tienen poca efectividad,
dependiendo del tamaño y peso de las prótesis. Además, algunos pacientes
relatan tener dificultad para recolocar las prótesis.
Mecánicos: Armazón de lentes, piezas acrílicas, imanes y clips son medios de
retención tradicionalmente utilizados en las prótesis faciales. Los armazones
de lentes son excelentes medios para retención de prótesis nasales y
óculo-palpebrales, sin embargo, muchos
pacientes se angustian frente a la necesidad de remover la prótesis junto con
los lentes.
Anatómicos: Pueden ser utilizados en cavidades anatómicas para retener a
través de prolongaciones de materiales blandos o cuando los tejidos de soporte
alrededor de la cavidad logra soportar estructuras acrílicas, como puentes.
2.2 – Selección del paciente
A) Consideraciones generales:
Enfermedades
sistémicas que perjudican el metabolismo óseo:
La disfunción
ósea más común es la osteoporosis. Esta enfermedad está más relacionada a las
mujeres, principalmente después de la menopausia, por falta de estrógenos. Ésta
produce una disminución de la masa ósea, sin embargo no es considerada una
contraindicación para la colocación de implantes. Algunos autores proponen
cambiar el plan de tratamiento, colocando implantes mayores para compensar la
disminución de la densidad ósea.
Otra
enfermedad que afecta el metabolismo óseo es la Displasia Fibrosa, en este caso
el paciente podrá recibir implantes una vez haya sido dado de alta. El “Mal de
Paget” o Osteítis Deformante, el uso de implantes estará contraindicado en las
regiones afectadas por la enfermedad. En pacientes con Hiperparatiroidismo,
tampoco existen contraindicaciones en las regiones libres de lesión. Estaría totalmente contraindicado sólo en pacientes
con Mieloma Múltiple (H. Romanelli, 2005).
Pacientes irradiados:
Deberán ser
seleccionados cuidadosamente por tener estadísticamente menor índice de éxito
que los pacientes no irradiados (M. Parrel, 1991). La radioterapia provoca
cambios primarios y secundarios en los tejidos duros y blandos. Los efectos
secundarios van a depender de la intensidad y del tipo de radiación. Se recomienda que toda cirugía sea realizada
durante un intervalo de seis meses
después de la radioterapia. El uso de oxigenación hiperbárica está indicado. En
Gotemburgo, Suecia, el índice de fallas en la fijación de implantes en el
maxilar superior y la órbita después de irradiación sin oxigenación
hiperbárica, alcanzó índices de 58% entre 1983 e 1990. Después de recibir
tratamiento con oxigenación hiperbárica los índices de fallas fueron de 2,6%
entre 1988 y 1990 (C. Seignemartin, 2004).
De acuerdo con
J. Wolfaardt (1998) las contraindicaciones serían para los casos de:
·
Enfermedades psiquiátricas y conductas
adictivas no controladas;
·
Incapacidad para mantener la higiene
de los implantes lo cual compromete el pronóstico;
·
No tener acceso fácil al paciente
para mantener una terapia de mantenimiento
adecuado.
Contraindicaciones relativas:
·
En el caso de los implantes
extra-orales la edad no sería una contraindicación absoluta como lo es para los
implantes intra-orales que sólo pueden ser colocados una vez completado el
período del desarrollo.
·
Paciente fumador, es una
contraindicación relativa, ya que los mismos tienen un índice menor de éxito
de oseointegración;
-Indicaciones
·
Estos tratamientos están
especialmente indicados para pacientes que precisan ser monitoreados, en razón del riesgo de recidiva del tumor;
·
Otra indicación es para pacientes en
los que fracasó de reconstrucción autógena.
B)
Consideraciones específicas para los
pacientes con necesidad de prótesis auricular:
Las opciones de
tratamiento para estos pacientes son tres:
·
Prótesis retenida mediante adhesivos
- opción de tratamiento que no tiene mucho éxito porque tiene poca efectividad
y algunos pacientes relatan tener dificultad para recolocar la prótesis. Otros,
pueden además, sufrir hipersensibilidad en la piel.
·
Cirugía reconstructiva (Técnica de
Nagata) – Se han conseguido excelentes resultados, por lo tanto sería el
tratamiento de elección para los casos sin contraindicaciones médicas (J.
Wolfaardt, 1998);
·
Prótesis sobre implantes -
Tratamiento eficaz y seguro que presenta alto índice de éxito y con muy buena
aceptación por parte de los pacientes.
-Indicaciones de prótesis sobre implantes:
- Son indicaciones relativas, según I. Jankielewicz (2003):
C)
Consideraciones específicas para
pacientes con necesidad de prótesis óculo-palpebral:
- Para estos pacientes las opciones de tratamiento son 4:
-Indicaciones de prótesis sobre implantes:
·
Están indicadas en los casos de
pérdida extensa del rostro y/o exenteración.
D)
Consideraciones específicas para el paciente
con necesidad de prótesis nasal:
- Las opciones de tratamiento para estos pacientes son tres:
·
Reconstrucción quirúrgica: Este
tratamiento no ha conseguido resultados estéticos satisfactorios, presenta alta
morbilidad y poca previsibilidad comparada con la cirugía de implantes. Además
no permite controlar posibles recidivas que generalmente ocurren en los
primeros 36 meses;
·
Prótesis retenida por medios
mecánicos, anatómicos: tiene las desventajas ya mencionadas en el ítem 2.1;
·
Prótesis sobre implantes: la
rehabilitación protética implanto-retenida es el tratamiento de elección en
estos casos (T.R. Flood, 1998).
-Indicaciones de prótesis sobre implantes:
·
Fracaso en reconstrucción autógena;
·
Contra-indicaciones médicas para
tratamiento de reconstrucción autógena;
·
Preferencia del paciente;
·
Necesidad de control de una posible
recidiva tumoral.
2.3 Planificación protética:
Después de
haber sido analizados entre las distintas áreas integrantes del equipo
multidisciplinario los posibles tratamientos y haber llegado conjuntamente a un
plan de tratamiento, éste debe ser realizado en equipo y así debe continuar.
El
anaplastólogo o protesista BMF debe
definir junto con el cirujano, el
tamaño, la profundidad, el contorno y los límites del defecto. Deben
estar definidos antes de la cirugía, la posición, la dirección, el tamaño y
número de implantes a ser colocados. . El protesista deberá participar en forma
activa durante la cirugía para orientar al cirujano y así juntos llegar a un
mejor resultado protético y de salud de
los tejidos peri-implantares (K. Bergström, 1997).
Actualmente los
implantes pueden ser instalados en el mismo acto quirúrgico que la remoción del tumor. La ventaja es que
el paciente puede ser rehabilitado rápidamente sin la necesidad de someterse a
un segundo tiempo quirúrgico (L. Lauría
Dib, 2003). Según K. Thomas (1994) el protesista debe evaluar muy bien
la posibilidad de la colocación de estos implantes inmediatos ya que es
relativamente fácil equivocarse en la
ubicación de éstos.
- Planificación protética
prequirúrgica
A)
Información pre-quirúrgica: Es
importante obtener la mayor información posible acerca de las características
físicas del paciente antes del acto quirúrgico. Estas pueden ser obtenidas a
través de fotos, modelos, perfilómetros etc.
B)
Examen psicológico prequirúrgico y
pre-protético: Esto es fundamental para evaluar si las expectativas del
paciente son reales o no. Estos exámenes son importantes para definir el tipo y
la oportunidad del tratamiento. No sirve de nada colocar implantes y hacer una prótesis de excelente calidad si
el paciente no va a usarla, por no estar preparado psicológicamente (I.
Jankielewicz, inf. verbal).
C)
Impresiones y modelos: Es indispensable
tomar una impresión del paciente antes de la colocación de los implantes para
obtener modelos de trabajo y confeccionar las guías quirúrgicas. Éstas pueden ser realizadas en resina o
vinil-acetato a partir de las propias esculturas de cera (M. R. Arcuri,1998).
Otros tipos de guías son obtenidas a partir de modelos 3D y pueden ser
atornilladas al hueso. Otras menos invasivas pueden ser montadas en los dientes
del maxilar superior (G. Eggers, 2005)
Para realizar la
escultura primero hay que definir los límites - que deben ser los menores
posibles - para que queden lo más imperceptibles que se pueda. Luego, se adapta
una lámina de cera al modelo y aquí se puede elegir si trabajar toda la
escultura en cera o usar plasticina,
como preconiza la escuela brasilera de San Pablo (De Rezende JR, 1986). Es una
etapa imitativa, donde se debe aplicar conocimientos de anatomía artística,
antropología física y cartografía facial. Se debe conocer las proporciones
faciales observando todos los detalles del lado sano o de la fuente de
información elegida, como ser fotos, propias del paciente o de parientes etc.
(M.Fumero, 2003).
D) Estudios radiológicos (I. Chilvarquer, 2005): Para a colocación de implantes extra-orales
es imprescindíble que el paciente se realice uma tomografia computada. Es una
técnica radiográfica digital tridimensional que permite diferenciar y
cuantificar los tejidos blandos y duros. Las imágenes son capturadas a través
de cortes que pueden variar en 0,5 milímetros. Este examen permite la obtención
de un prototipo, que es un proceso de obtención de modelos a través de la
integración de diferentes tecnologías. Permite la materialización
tridimensional en escala real 1:1 de las estructuras obtenidas en la tomografía
computada, siendo muy útil para
planificar la cirugía. Existen diferentes tipos de prototipos:
- Estereolitografía (SLA): Este método utiliza polímeros líquidos
que se solidifican con un láser ultravioleta guiado por un programa de
computación. Es el método más
utilizado;
- Sinterización selectiva a láser (SLS): Este método utiliza un
polvo termoplástico, con una posterior aplicación de láser para fundirlo;
- Modelado por deposición (FDM): El mecanismo utiliza un flujo de
plástico derretido que va siendo depositado por capas;
- 3D Printer: Utiliza un polvo y deposita un adhesivo líquido para
dar forma al objeto.
- Planificación protética
post-quirúrgica:
Los taponamientos
de gasa post-quirúrgicos son mantenidos por 15 a 20 días. Una vez completada la
cicatrización inicial se procede a la realización de una prótesis de transición
que cubre la superficie del defecto y
es retenida con elementos mecánicos (Fig.2.3-1 fuente: I. Jankielewicz,
2003). En el caso que sea necesario, ésta debe ser rebasada con acondicionador
de tejido hasta la cicatrización final, momento de comenzar a confeccionar la
prótesis definitiva (I. Jankielewicz, 2003).
Según M. Fumero
(2003), dependiendo del contacto con el defecto, las prótesis se clasifican en
anaplerosis y epítesis:
- Anaplerosis es una prótesis que se introduce en la cavidad,
manteniendo contacto con todo el defecto. Para esto el defecto deberá estar
cubierto de piel o mucosa sana. En estos casos lo ideal es obtener un modelo
que reproduce el defecto. Esto se consigue por medio de una impresión llamada
“moulage facial” (Fig. 2.3-2 fuente: M. Fumero, 2003).
- Epítesis es un tipo de prótesis que se apoya en la periferia del
defecto solamente. En estos casos no sería necesario tomar una impresión. Se
inicia adaptando una cera a la zona del
defecto (Fig. 2.3-3 fuente: M. Fumero, 2003). Esta cera debe tomar contacto con
todos los bordes del defecto. A partir de esta lámina se construye un soporte
de yeso que servirá como apoyo para trabajar en la escultura en forma estable.
Para la confección
de la prótesis definitiva, primeramente deberá ser realizada la elección de los medios de retención:
A) Medios de retención:
- Barra Clip: Consta de una barra soldada a los cilindros de oro
que están atornillados a los pilares. Los clips metálicos son incluidos en una
estructura de resina que se va a adherir química y/o mecánicamente a la
prótesis de silicona. Este mecanismo tiene mucha fuerza de retención y una
buena distribución de cargas. Están especialmente indicados para las prótesis
auriculares y óculo-palpebrales con espacio suficiente (K. Bergström, 1997);
- Imanes: En la década del 70 fueron desarrollados los imanes de
tierras raras; una combinación de sanorium y cobalto, y neodino con hierro y
boro. Estos están sujetos a la corrosión cuando son expuestos a fluidos y necesitan ser recambiados porque con el
tiempo pierden la capacidad retentiva. Es importante orientar los imanes en
diferentes direcciones para acomodar las fuerzas en distintos planos. Estos
producen menos fuerza de retención que la barra clip. Están indicados para
pacientes con poca destreza manual porque se auto-posicionan y para casos con
espacio protético reducido (C. Seignemartin, 2004). Los imanes pueden ser colocados en una barra o
simplemente directos en los pilares sin la necesidad de confeccionar una barra.
Esto sería ventajoso por un lado porque facilitaría la higiene pero por otro
lado empeora las condiciones biomecánicas de dichos implantes ya que éstos
estarían trabajando por separado sin la unión que les confiere la barra (R. M.
Arcuri, 1998)
A)
Factores que deben ser tomados en
cuenta para determinar el tipo de retención, según K. Bergström (1997):
- Tamaño del defecto;
- Profundidad del defecto;
- Localización del defecto;
- Posición de los implantes;
- Número de implantes;
- Condiciones del tejido peri-implantar;
- Edad del paciente;
- Habilidad del paciente.
Con la
realización de una escultura pre-quirúrgica en cera se puede determinar si
existe espacio suficiente para colocar barra-clip o para imanes ( J. J.
Garry, 1993).
Según K. Thomas (1994), para las prótesis auriculares el sistema
barra-clip o la combinación de ambos sistemas es lo más indicado. El sistema
barra-clip es más resistente por lo cual transmite más seguridad al paciente, principalmente a pacientes jóvenes que
practican deportes. Por otro lado los imanes tienen la ventaja de resultar más
fácil la colocación de la prótesis ya que se auto-posicionan, sin embargo,
fuerzas laterales pueden dislocar las prótesis muy fácilmente, lo que torna
este medio más indicado para pacientes añosos y sedentarios. Para las prótesis
nasales, el autor entiende que la decisión va ha depender principalmente del
tejido circundante. En el caso que éste sea móvil, los imanes estarían contraindicados
ya que provocarían inestabilidad en la prótesis.
Para las prótesis óculo-palpebrales, K. Thomas (1994) preconiza el
uso de imanes por las siguientes ventajas:
- auto-colocación rápida y segura;
- fácil higiene por la posible ausencia de la barra;
- permite más espacio para la prótesis ocular;
- el sistema rompefuerzas frente a cargas excesivas y laterales
perjudiciales para el implante;
- No hay necesidad de paralelismo de los pilares;
Debido a estas
ventajas, principalmente por la facilidad para la higiene, otros autores
prefieren usar siempre magnetos directamente en los implantes, sin la necesidad
de una barra (R. Alvi, 2002).
Para C.
Seignemartin (2004) los clips e imanes podrán ser combinados, dependiendo de
los factores mencionados anteriormente, y esto deberá ser evaluado antes de la
confección de la prótesis.
K. Thomas (1994) usa esta combinación en la mayoría de las prótesis
auriculares Fig. 2.3- 1 A, B y C. Fig. 2.3- 2, Fig. 2.3 -3.
Fig. 2.3- 1 A
Fig. 2.3-1 B
Fig. 2.3- 1 C
Fig. 2.3- 2
Fig. 2.3 -3
2.4 – Consideraciones quirúrgicas para el protesista
A)
Consideraciones generales.
- Sitios para la colocación de implantes: Los tres principales
sitios de colocación de implantes extra-orales, según B. Badie (2001) son: la
región temporal, la región óculo-palpebral y la región naso-maxilar.
i) Región temporal: En esta región fueron colocados los primeros
implantes (Suecia, 1977) para la fijación de un dispositivo de audición B.A.H.A
(Bone Anchored Hearing Aid que significa audífono anclado en el hueso). La tasa
de éxito obtenido en esta región es mucho más alta por la buena densidad ósea y
la pasividad de los tejidos blandos. El espesor cortical de esta región es de
4-5 milímetros.
ii) Región óculo-palpebral: El borde inferior y lateral de la
órbita permiten la colocación de implantes de 3-4 milímetros. À veces es
posible colocar implantes más largos dependiendo de una previa evaluación radiológica. En el borde
superior la media es de 4,4 milímetros de espesor, estando contra-indicados
implantes más largos debido a la proximidad del seno frontal. El índice de
éxito en esta región es menor que para la región del temporal, por el poco
espesor del reborde y por la baja calidad ósea.
iii) Región naso-maxilar: Esta región generalmente ofrece un
volumen óseo suficiente para colocar implantes extra-orales o inclusive implantes dentarios. A veces es
posible colocar implantes de 10 milímetros o más, a excepción de los maxilares
superiores muy atróficos o en los casos donde hay presencia de raíces de los
incisivos. Según B. Badie las medidas morfométricas realizadas a nivel de la
glabela muestran un hueso denso y confiable, sin embargo otros autores han
encontrado índices muy bajos de éxito
en esta región (I. Jankielewicz, 2003).
- Clacificación de Jensen:
Debido a la necesidad de
determinar los sitios para la colocación de implantes en la región cráneofacial
surge esta clasificación, que permite tener una idea aproximada de la cantidad
de hueso en las distintas regiones (figura 2.4-1 A, B fuente: I. Jankielewicz,
2003). Jensen y Col. dividen los diferentes sectores cráneofaciales en sitios
α, β y δ. El sitio α tiene una profundidad ósea de 6
milímetros o más, el sitio β, 4 o 5 milímetros, y el sitio δ 3 o
menos (I. Jankielewicz, 2003) Fig. 2.4-1 A- B.
Fig. 2.4-1 A
B
Consideraciones técnicas:
Para obtener un buen resultado protético y mantener un buen estado
de salud del tejido peri-implantar es fundamental realizar una correcta técnica
quirúrgica. La manipulación de los
tejidos blandos deberá ser la adecuada. El cirujano debe dejar una región de
por lo menos 7 milímetros alrededor de los implantes sin folículos pilosos.
También deberá remover tejido subcutáneo en una región de 10 milímetros alrededor de los implantes (J. J. Garry, 1993). Es decir, el tejido
peri-implantar deberá ser fino, inmóvil, sin folículos pilosos y sin escalones
(P. I. Bränemark,1998).
B) Consideraciones quirúrgicas específicas para las prótesis
auriculares:
Para la colocación de los
implantes en la posición ideal es importante la utilización de una guía
quirúrgica. Los pilares se deben encontrar debajo de la concha de la futura
prótesis para que los contornos de ésta no se vean comprometidos. Según
recomendaciones de A. Tjellström un mínimo de dos implantes es necesario,
posicionados a 18 milímetros del centro del meato auditivo externo a una
distancia de 15 milímetros entre sí (J. J. Garry, 1993). Del lado derecho las
posiciones ideales son las 8:00 y las 9:00 y del lado izquierdo las 4:00 y las
5:00 (K. Bergström, 1997). El defecto debe quedar idealmente sin cartílago, a
excepción del tragus, que es útil para el camuflaje de la prótesis (J.
Wolfaardt, 1998).
B)
Consideraciones quirúrgicas
específicas para prótesis
óculo-palpebrales:
Los posibles
sitios de implantación en esta región son: el borde superior, lateral e
inferior de la órbita, donde pueden ser colocados implantes de 3-4 milímetros
de largo, como ya fue mencionado anteriormente. Un mínimo de 3 o 4 implantes
son necesarios para estas prótesis. El eje longitudinal del implante deberá
estar dirigido hacia el centro de la órbita. Una guía quirúrgica será
fundamental para dar la información sobre la posición de los implantes para que
éstos no interfieran con la posición de la prótesis ocular. Los pilares
trans-epiteliales deben quedar por detrás de los límites de la cavidad
orbitaria para no perjudicar la prótesis. Normalmente la posición de la
prótesis ocular es de 5-8 milímetros posterior al borde superior de la órbita,
0-2 milímetros posterior al borde inferior e 8-12 milímetros anterior del borde
lateral de la órbita (J. J Garry, 1993). Para K. Thomas (1994) lo ideal es
colocar los implantes en el borde superior de la órbita. Sin embargo, en
defectos grandes es bueno colocar implantes en el borde superior y también en
borde inferior. Para K. Bergström (1997) lo ideal es colocar dos implantes en
borde superior y dos en el borde
inferior.
À veces es mejor
utilizar implantes sin “flange” (plataforma), ya que existe gran riesgo de
exposición por el hecho de ser un hueso
fino en esta región. El cirujano tiene que tomar mucho cuidado para no
perjudicar la estética de la ceja en el momento de reposicionar el colgajo (J.
Wolfaardt, 1998).
D) Consideraciones quirúrgicas específicas para las prótesis nasales:
Para estos
defectos el maxilar superior ofrece hueso suficiente para colocar implantes de
4-6 mm o mayores. Es recomendable tener una escultura en cera antes de la
cirugía para tener seguridad sobre la posición de los pilares y la supra-estructura
para no comprometer el contorno de la prótesis. El septum nasal deberá ser
reducido anteriormente para aumentar el espacio para la supra-estructura, en el
caso de haber sido planificado este tipo de mecanismo de retención. Un mínimo
de dos implantes es necesario para retener estas prótesis (J. J. Garry, 1993)
La colocación de
implantes en la glabela debe ser evitada, por tener un menor índice de éxito y
además pueden perjudicar la estética de la prótesis (K. Thomas, 1994).
2.5 – Confección de la prótesis auricular
Según K.Bergström
(1997) después de tres a cuatro semanas del segundo tiempo quirúrgico es
posible comenzar la confección de la prótesis. Para M. R. Arcuri (1998) es
mejor esperar de 6-8 semanas para evitar el “gap” entre la prótesis y la piel
debido a la contracción de la
cicatrización.
A) Impresión:
El objetivo de la
impresión es conseguir un modelo de trabajo que reproduzca la anatomía del área
de interés y la posición exacta de los pilares. La técnica de impresión, según
K. Bergström (1997) consiste en atornillar los transferentes cuadrados con lo
tornillos largos para cubeta abierta. A continuación, se coloca alginato
alrededor de los pilares. Después se coloca una gasa de algodón por encima del
alginato para la retención del alginato en el yeso y por último se vierte yeso, tomando cuidado de no cubrir los
tornillos. Finalmente, los transferentes son desatornillados, la impresión es
retirada del paciente y los análogos
son colocados para realizar el modelo con yeso piedra o extraduro, de color
blanco. (Fig. 2.5-1 A y B fuente: K.
Bergström, 1997)
Fig. 2.5-1 A
Fig. 2.5-1 B
Otras posibles técnicas son las utilizadas para implantes
dentarios. Existen dos grandes tipos: la técnica con cubeta cerrada de stock,
que sería utilizada para la confección de un modelo de estudio. La otra sería
la técnica en que se utiliza una cubeta abierta individualizada con la cual se
obtiene una impresión definitiva más precisa con silicona. (R. H. Caves, 2005).
En el caso de la
prótesis extra-oral, estaría indicado realizar la técnica abierta pero sin la
necesidad de confeccionar una cubeta individual. La técnica descrita (Fig.
2.5-2 fuente: F. Wright, 1999) encontrada en la literatura consta de las
siguientes etapas:
-Colocar vaselina en la
región con cabello;
-Colocar los transferentes cuadrados para cubeta abierta con
tornillos largos;
-Conectar los transferentes entre sí con hilo dental y después
ferulizarlos con resina auto-polimerizable de buena estabilidad dimensional;
Es recomendable cortar la resina y volver a ferulizar los tramos
con una pequeñísima cantidad de la misma, para disminuir la distorsión que se
crea debido a la contracción del acrílico al polimerizar. Es importante esperar
de 15-20 minutos para que se complete la polimerización.
- Colocar silicona leve en toda el área de interés;
- Colocar gasa antes que se produzca el curado de la silicona;
- Finalmente, colocar yeso piedra teniendo cuidado de no cubrir los
tornillos.
(F. Wright, 1999)
Fig. 2.5-2 
B) Mediciones:
Después de obtenido el modelo, K. Thomas (1994) recomienda hacer
las siguientes mediciones (Fig. 2.5-3 A,B,C,D y E fuente: K. Thomas, 1994)
- Unión anterior del hélix
con la cabeza;
- Unión del lóbulo con la cabeza;
- Inclinación de la prótesis;
- Posición de la barra;
- Verificar que la barra quede dentro de los límites de la
silicona.
Fig. 2.5-3 A
,B
,C,
D
y E
C) Escultura (Fig. 2.5-4 fuente: C. Seignemartin, 2004):
En el caso de la prótesis auricular, la escultura está orientada a
la observación del órgano homólogo. Es fundamental evaluar el nivel de la
escultura en relación al lado opuesto y también la proyección de la oreja en sentido ántero-posterior.
Fig. 2.5-4
D) Confección de la barra:
Primero se dibuja
la forma de la prótesis, quedando la barra debajo del anti-hélix. Luego se
colocan los cilindros en los pilares trans-epiteliales y se adhiere la barra de
oro o de plástico con resina o cera. La barra debe pasar por el centro los
cilindros para facilitar la higiene. Cuando la barra es de diseño “offset”,
quedan áreas de difícil acceso para la
higiene y además se generan fuerzas perjudiciales para los implantes (J. F. Wolfaardt,
1996). No es bueno que los extremos de la barra sean mayores de 8 milímetros,
porque aumentaría el brazo de palanca generando así fuerzas muy perjudiciales
para los implantes (Fig. 2.5-5 fuente:
K. Bergström, 1997). Para K. Thomas (1994) los extremos no pueden ser mayores
que 12 mm. Después de la confección de la barra, la misma es encaminada para el
laboratorio para realizar el soldaje y
el pulido final.
Fig. 2.5-5 
E) Estructura de resina:
Después de la etapa de
laboratorio se verifica la pasividad de la barra primero en el
modelo y luego en el paciente (Fig.
2.5-6 fuente: K. Thomas, 1994).
K. Thomas (1994) preconiza que la barra debe quedar separada de la
piel para permitir una buena higiene. Luego de comprobar la pasividad, se
confecciona la base de resina que va a contener los clips. Por debajo de la
barra el autor realiza un alivio de cera para facilitar la confección de la base de resina (Fig. 2.5-7 fuente: K.
Thomas, 1994). La resina es colocada y polimerizada en olla a presión o hidromufla. Después de la polimerización se
retira la base y la cera es removida con agua hirviendo (Fig. 2.5-8 fuente: K.
Thomas, 1994). La base es recortada pulida y
probada en el paciente para comprobar los límites. Ésta debe quedar 2 milímetros separada de la piel para
permitir la entrada de aire y evitar la inflamación de los tejidos blandos (K.
Bergström, 1997). Seguidamente se le fija la escultura de cera a la base de
resina y finalmente se prueba todo el conjunto, (la base de resina unida a la
escultura) y se le hacen las correcciones necesarias para que quede en la
posición correcta (Fig. 2.5-9 fuente: A. Tjellström, 1989).
K. Thomas (1994) realiza una prueba de la base con silicona para
asegurarse que los bordes de la prótesis queden en contacto durante los movimientos
de apertura y cierre (Fig. 2.5-10 fuente: K. Thomas, 1994). En el caso de barra
y clip, la prótesis también debe
permitir la entrada de aire, para no generar maceración de la piel.
Según el autor, esta apertura no debe ser hecha en la parte posterior de la
prótesis sino en la parte superior, para no comprometer la estética (Fig. 2.5-11 fuente: K. Thomas, 1994).
Fig. 2.5-6
Fig. 2.5-7 
Fig. 2.5-8
Fig.
2.5-9 
Fig. 2.5.10
Fig.
2.5-11 
F) Confección del molde e inclusión de la prótesis:
Una vez probado y de aceptado el resultado, se procede a la realización de un modelo en tres partes,
como muestra la Fig. 2.5-12 (fuente: K.
Bergström, 1997)
.
Fig. 2.5-12 
Para la confección del molde existen diferentes técnicas:
- La técnica tradicional, que incluye todo el conjunto con la barra
original. Esta técnica tiene como
inconveniente el hecho de que para realizar otra prótesis la barra debe ser
retirada del paciente, quedando éste sin la posibilidad de utilizar la prótesis
antigua mientras se confecciona la nueva prótesis.
- Otras técnicas realizan una réplica de la barra en yeso piedra
con silicona de duplicación (J. Wolfaardt, 1996). Se trata de una técnica
sencilla para conseguir confeccionar una nueva prótesis sin la necesidad de
retirar la barra del paciente. La desventaja de esta técnica según K. Thomas es
que la barra de yeso es muy frágil.
- Otra alternativa es la técnica preconizada por K. Thomas (1994):
i) Duplicar el modelo original;
ii) Dibujar el limite de la escultura en el modelo duplicado y
hacer una ventana en el sitio de la
barra (Fig. 2.5-13 A ; fuente: K. Thomas, 1994);
iii) Colocar la escultura en el modelo duplicado y dar la
terminación (caracterizaciones y adelgazamiento de los bordes);
iv) Colocar en los clips de
la base de resina un alambre metálico de 2 mm de diámetro como si fuese una
réplica de la barra (Fig. 2.5-13 B fuente K. Thomas, 1994);
v) Rellenar la ventana y la
ventilación con yeso piedra (Fig. 2.5-13 C fuente: K. Thomas, 1994);
vi) Después realizar el
modelo en 3 partes;
vii) Por último, hacer la réplica de la base de resina con silicona
de duplicación (Fig. 2.5-13 D fuente: K. Thomas, 1994).
Con esta técnica pueden ser realizadas nuevas prótesis sin que el
paciente quede sin la posibilidad de
utilizar la prótesis antigua (Fig. 2.5-13 E fuente: K. Thomas, 1994).
Fig. 2.5-13 A
Fig. 2.5-13 B
Fig. 2.5-13 C
Fig. 2.5-13 D
Fig. 2.5-13 E
G) Manipulación de la silicona
y adhesión a la base de resina
- La adhesión de la base de resina a la silicona debe ser muy
fuerte, porque es el lugar donde ocurre el mayor estrés en el momento de
retirar la prótesis (R. M. Watson, 1995). Esta adhesión puede ser conseguida de
manera mecánica con macro-retenciones y/o mediante adhesión química. Las
técnicas tradicionales de adhesión química consisten principalmente en dejar la
superficie rugosa, limpiar con acetona
por último colocar el “bonding” (primer). K. Thomas (1994) propone otra
técnica que consiste en:
-Pulir con polvo de Pómez y después lavar con agua abundante;
-La base sólo puede ser manipulada con gasa de algodón. Las manos
contaminan la placa con grasa y los guantes contaminan con platino, afectando
la adhesión (Fig. 2.5-14 A fuente: K.
Thomas, 1994).
Fig. 2.5-14 A 
-Colocar el primer (A-330 Gold Primer) con un pincel exclusivo para
este fin (Fig. 2.5-14 B fuente: K. Thomas, 1994).
Fig. 2.5-14 B
- Dejar secar por 10 minutos;
- Colocar la silicona con “thyxotropic” para aumentar la
viscosidad;
-Después del curado la adhesión es conferida. Para obtener una
buena adhesión, según el autor, el curado deberá suceder en el horno a 100º C
por 2 horas y se debe dejar enfriar lentamente.
-La silicona va ha ser mezclada con pigmentos para conseguir el
color medio de la piel del paciente. A pequeñas porciones de la silicona
base se le irá agregando pigmentos para
imitar las diferentes tonalidades según los
sectores y así conseguir
realizar las caracterizaciones
intrínsecas en el intento que quede lo más natural posible (Fig. 2.5-15
fuente: K. Berström, 1997).
Fig. 2.5-15 
Después que la silicona
curó, la prótesis es removida del molde y se inician las caracterizaciones
extrínsecas (Fig. 2.5-16 fuente: A. Tjellström, 1998).
Fig. 2.5-16 
H)Prótesis con imanes:
En el caso que el imán sea el medio de retención escogido, existen
dos técnicas diferentes, según K. Thomas (1994):
i)
Se pueden colocar los imanes en una
estructura de resina: - En esta técnica los imanes colocados son los
“mangacaps” y sus análogos se colocan en el modelo. Se alivia con cera para
estar seguro de que quede un espacio entre la piel y la estructura de resina.
Se coloca la resina auto-polimerizable
para que sean encapsulados y después la resina es preparada con primer, como ya
fue descrito anteriormente.
ii)
Colocar los imanes directamente en
la silicona:- Primero se debe limpiar con agua hirviendo el molde para retirar
toda la cera. Después los imanes son colocados en posición, siendo manipulados apenas con gasa de algodón. Luego se
coloca el“primer” de metal y se deja secar por 45 minutos. Finalmente
se prensa la silicona.
I) Instalación de la prótesis (Fig. 2.5 17 fuente: A. Tjellström,
1998)
Fig. 2.5-17 
Por último, la prótesis es instalada en el paciente. Es fundamental
entrenar al paciente para la colocación de la prótesis y también para una
correcta higiene tanto de la prótesis como del tejido peri-implantario. Otro
cuidado importante, es que el paciente debe retirarse las prótesis para dormir,
con el objetivo de dejar ¨respirar¨ la
piel y así disminuir el riesgo de provocar una reacción tisular (K. Thomas,
1994). En esta etapa el paciente debe tener conocimiento cabal de la
importancia que tiene seguir la terapia de mantenimiento. Ésta debe ser
establecida dependiendo de un diagnóstico de riesgo adecuado, programando así
un régimen de controles específicos para cada paciente.
Se recomienda que el paciente coloque una fina capa de vaselina en
los bordes del defecto, lo que ayudaría a mantener los bordes de la prótesis en
contacto directo con la piel. Esto también mejora el camuflaje de los bordes de
la prótesis. Se debe avisar al paciente
portador de prótesis auricular que puede suceder que escuchen más alto durante
la masticación debido a la transmisión
ósea del sonido. Otro detalle a mencionar es que pueden sentir frío
debido al espacio de entrada de aire entre la prótesis y la piel (K. Thomas,
1994).
2.6 – Confección de la prótesis óculo-palpebral:
En este punto sólo serán
tratadas las diferencias con la confección de una prótesis auricular. Como ya
fue mencionado anteriormente, una vez completada la cicatrización inicial, se
confecciona una prótesis de transición utilizando medios mecánicos como retención (por ejemplo: lentes). Después de
3 a 4 semanas del segundo tiempo quirúrgico, se podrá comenzar la confección de
la prótesis reparadora o mal llamada “definitiva”.
A) Impresión (Fig. 2.6-1 fuente: K. Bergström, 1997): Estas
técnicas son las mismas tratadas en la confección de una prótesis auricular
(punto 2.5).
Fig. 2.6-1 
B) Localización de la prótesis ocular:
Según M. Fumero (2003) esta etapa es crítica. Se debe conseguir
colocar la prótesis ocular en la posición correcta en los 3 planos del espacio.
Ó sea, correcta altura, profundidad y
distancia con respecto a la línea media. Aparatos como la Regla de Vernier
(Fig. 2.6-2 fuente: M. Fumero, 2003) pueden ayudar a registrar la distancia
inter-pupilar que normalmente es próxima a 60 milímetros. La posición de la
prótesis ocular deberá ser verificada con el paciente acostado, sentado, en pie
observando desde todos los ángulos posibles.
Fig. 2.6-2 
C) Escultura:
Según M. Fumero (2003) se debe dar especial atención a la apertura
palpebral, las arrugas, los surcos y el ancho desde el canto externo al canto
interno. La apertura palpebral debe ser igual a la apertura media del lado
sano.
D) Barra-clip:
Misma técnica que la usada para la prótesis auricular (ver punto
2.5);
E) Estructura de resina: Idem 2.5;
F) Molde.
Este molde será realizado en dos partes (parte y contraparte) de la
misma manera que realizamos cuando se va a incluir una prótesis dental en
mufla. La particularidad en la
inclusión de la prótesis óculo-palpebral es que se tiene que preservar la
posición exacta de la prótesis ocular. Para
conseguir esto se debe realizar
una retención piramidal de resina que quedará incluido en la contraparte de
la mufla (Fig. 2.6-3 fuente: K.
Bergström, 1997).
Fig. 2.6-3 
G) Manipulación de la silicona y adhesión a la resina:
Después de abrir el molde, se limpia con agua hirviendo para
retirar todo el exceso de cera. Se prepara la base de resina, como ya fue
mencionado anteriormente, en el punto 2.5.
Finalmente se incluye la
silicona intentando imitar el otro lado del paciente realizando las
caracterizaciones intrínsecas pertinentes (Fig. 2.6-4 fuente: K. Bergström,
1997).
Fig. 2-6-4 
Después del curado, se procede a realizar las caracterizaciones
extrínsecas y se colocan las pestañas y cejas (Fig. 2.6-5 fuente: K. Bergström,
1997).
Fig. 2.6-5
H) Prótesis con imanes:- ver punto 2.5.
I) Instalación (Fig. 2.6-6 A y B fuente: C. Seignemartin, 2004):
Fig. 2.6-6 A
y
B
Idem a prótesis auricular ( 2.5). En este caso es interesante la
utilización de lentes para camuflar los borde de la prótesis que generalmente
es el “talón de Aquiles” de la prótesis desde punto de vista estético.
2.7 – Confección de la prótesis nasal:
En este punto se hará mención a los detalles técnicos exclusivos
para la confección de una prótesis nasal.
De la misma forma que para la prótesis óculo-palpebral, primero se
confecciona una prótesis de transición
(Fig. 2.3-1 A-C). Una vez completada
la fase de cicatrización se procede a realizar la prótesis reparadora
(Fig. 2.7-1 fuente: I. Jankielewicz, 2003).
Fig. 2.7-1
A) Impresión (Fig. 2.7-2 fuente: I. Jankielewicz, 2003):
Idem a 2.5.
Fig. 2.7-2
B) Escultura (Fig. 2.7-3):
La escultura de la prótesis nasal tiene la particularidad de no
tener un lado homólogo para imitar, por lo tanto el protesista debe buscar
otras fuentes de información como fotos, parientes o registros pre-quirúrgicos
(perfilómetros), como muestra a Fig. 2.7-3 (fuente: I. Jankielewicz, 2003).
Fig. 2.7-3 
C) Confección de la barra-clip (Fig. 2.7-4 fuente: I. Jankielewicz,
2003):
Idem 2.5.
Fig. 2.7-4
D) Confección de la base de resina (Fig. 2.7-5 fuente: I.
Jankielewicz, 2003): Idem 2.5.
Fig. 2.7-5
És posible verificar con un perfilómetro si el volumen de la base
de resina es el correcto (Fig. 2.7-6 fuente: I. Jankielewicz, 2003).
Fig. 2.7-6
Según I. Jankielewicz el esqueleto de acrílico debe ocupar el
tercio medio de la prótesis de silicona para distribuir uniformemente las
fuerzas de tracción y presión. Luego, se prueba todo el conjunto
escultura-resina como ya fue mencionado en el punto 2.5 (Fig. 2.7-7 fuente: I.
Jankielewicz, 2003).
Fig. 2.7-7
E) Molde:
También se realiza en 2
partes, como en el punto 2.6. Es importante bloquear las retenciones y
“undercuts” para que la silicona no penetre (Fig. 2.7-8 fuente: I.
Jankielewicz, 2003).
Fig. 2.7-8
F) Manipulación de la silicona y adhesión de la resina:
Idem 2.5.
G) Prótesis com imanes:
Idem 2.5.
H) Instalación (Fig. 2.7-9 fuente: I. Jankielewicz, 2003):
Idem 2.5 y 2.6.
Fig. 2.7-9
2.8 – Complicaciones del
tejido blando:
Según muestran los
estudios, la complicación más común es la inflamación del tejido peri-implantar
(R. M. Watson, 1995; M. M. Abu-Serriah, 2001).
La penetración en
la piel es el punto más débil de los implantes extra-orales, sin embargo
después de 24 años de experiencia los estudios muestran resultados muy buenos.
Pocos son los pacientes que muestran signos y síntomas de inflamación (P. I.
Bränemark, 1998).
La penetración del
implante produce una fractura en la primera barrera mecánica de protección del
organismo. Lo mismo acontece en la boca pero la mucosa consigue una mejor
adhesión epitelio-titanio. En la piel acontece lo mismo pero se ha observado
una formación de tejido no queratinizado con mayor concentración de células
inflamatorias. Este podrá estar compensando la falta de esta barrera mecánica
(P.I. Bränemark, 1998).
Los factores que
predisponen a la infección en la piel, según A. Telljeström son (M. M.
Abu-Serriah, 2003):
- El diseño del implante con plataforma o “flange”;
- Salud local y sistémica del paciente;
- Movimiento y espesor de la piel alrededor del implante;
- Poca estabilidad del implante en hueso de baja densidad;
- Higiene deficiente.
Para Abu-Serriah (2003) el problema es multifactorial:
- Interrupción de la
integridad de la piel;
- Poca ventilación;
- Dificultad para la
higiene.
Para Toljanic (1995) lo fundamental para controlar la infección es:
- Selección adecuada del paciente;
- Ventilación adecuada de la prótesis;
- Protocolo de higiene adecuado;
-Tratamiento con agentes antimicrobianos. Hay estudios que han
comprobado la presencia de microorganismos patógenos oportunistas a pesar de
los esfuerzos para una correcta higiene. Estos estudios no mostraron una
correlación directa entre la higiene y la inflamación del tejido peri-implantar
(Toljanic, 1995).
Otros estudios encontraron estafilococos áureus en pacientes
con inflamación tisular lo cual, según
los investigadores, muestra que la higiene del paciente es un aspecto crucial
(A. Gitto,1994).
Según M.
Abu-Serriah (2000) estudios de cultivo de los microorganismos y estudios de
sensibilidad deben guiar los tratamientos de las infecciones ya que no hay un
microorganismo predominante en los sitios infectados.
Para R. M. Watson
(1995) los problemas de higiene surgen cuando los tejidos blandos son muy
espesos y cuando no existe suficiente espacio entre los pilares. Esto va a
depender de una correcta planificación protética y una técnica quirúrgica
adecuada.
R.D. Nishimura
(1995) relató complicaciones mínimas en los pacientes con buena higiene del
tejido peri-implantario fino e inmóvil.
K. Thomas (1994)
siempre usa cilindros de oro de mayor altura posible, lo que facilita la
higiene según relatan los pacientes.
2.9 – Terapia de mantenimiento:
Holgers y alumnos
describieron una clasificación sobre la respuesta de la piel alrededor de los
implantes extra-orales:
- 0: tejido sano;
- 1: tejido levemente enrojecido (cuadro inflamatorio leve);
- 2: comienza la formación de tejido de granulación con secreción
local;
- 3: tejido de granulación exuberante y presencia de supuración;
- 4: presencia de infección.
Desde el comienzo
del tratamiento los pacientes deberán ser entrenados para los cuidados de la
higiene utilizando diferentes medios,
dependiendo de cada caso.
El paciente podrá usar gasa, cotonetes, “dental floss”, cepillos
etc., con agua y jabón líquido 3 veces al día. También se recomienda usar
peróxido de hidrogeno 1 vez al día (C. Seignemartin, 2004).
El protocolo de
higiene presentado por P. F. Allen (2000) consiste en:
-limpiar los pilares con cotonetes embebidos en 50:50 agua y
peróxido de hidrogeno;
-usar cepillos
interdentales e hilo dental “superfloss”;
-limpiar las prótesis con agua y jabón con un cepillo blando;
-Retirar las prótesis al dormir para ventilar la piel y disminuir
el riesgo de reacción tisular.
Los pacientes también deberán cumplir con un régimen de
controles que va a depender de un diagnóstico de riesgo. En estos controles se
deberá re-evaluar el diagnóstico de riesgo de cada paciente y realizar los
tratamientos pertinentes conforme a la necesidad de cada uno. Llevando en
consideración la clasificación de Holgers los tratamientos serían:
- Holgers tipo 1: Orientar al paciente a mejorar la higiene y
aumentar los controles;
- Holgers tipo 2: Lo mismo que para Holgers 1 e indicar terracortril
y polymyxin B, que son antibiótico, antimicótico y anti-inflamatorio
esteroideos. Será aplicado 3 veces por día durante una semana;
- Holgers tipo 3: Realizar lo mismo que para el caso de Holgers 2 y
colocar un tapón medicamentoso (“B-soaqued tampon”). También se puede remover
la barra y re-colocar los tornillos de
cicatrización. Si no hubiese mejora, estaría indicada la cirugía para
remover el tejido de granulación peri-implantar;
- Holgers tipo 4: Retirar los pilares y dejar cicatrizar por
segunda intención.
3 – PROPUESTA
Realizar una
revisión bibliográfica sobre prótesis auricular, óculo-palpebral y nasal sobre
implantes extra-orales y dar una visión general del estado actual de la
Prótesis Buco-Maxilo-Facial en función de la Oseointegraçión.
4 – Discusión:
La
planificación de una rehabilitación extra-oral sobre implantes óseointegrados
debe ser realizada por un equipo multidisciplinario tomándose en cuenta una
serie de factores. Se debe evaluar en cada caso cuál sería el tratamiento de
elección de acuerdo a las condiciones locales, sistémicas, psicológicas y
socioeconómicas de cada paciente. No existe un único tratamiento ideal, sino un tratamiento ideal para cada
paciente.
Wilkes e Wolfaardt
concluyeron que la reconstrucción aloplástica y la autógena deben ser vistas
como tratamientos complementarios y no como tratamientos antagonistas (M. M.
Abu-Serriah, 2003).
Estudios
realizados a largo plazo con pacientes portadores de prótesis auricular,
óculo-palpebral y nasal implantosoportadas mostraron altos índices de éxito,
sin embargo con diferentes índices dependiendo de la región. La región de la
mastoides es la que tiene un mayor índice de éxito. La prótesis óculo-palpebral es la que presenta
un menor índice de éxito pero igualmente se puede considerar un tratamiento de
alta previsibilidad (M. Jacobsson, 1992). En el caso de pacientes con prótesis
nasal implantosoportada, los estudios también muestran buenos resultados, a
excepción de los implantes colocados en la glabela.
En 1985,
Tjellström publicó el resultado de un estudio de 187 implantes en 115
pacientes, con un seguimiento de 1 a 7 años, y la pérdida de 6 implantes.
Holgers presentó un trabajo de 136 implantes en 32 pacientes, con un seguimiento
de 3 a 66 meses, con 9 implantes perdidos. Parel recogió los datos de 13
centros de los Estados Unidos y presentó un resultado de 94% de éxito (99% para
mastoides, 76% nasales, 64% en la órbita) (J. Wolfaardt, 1994).
La experiencia del “West
of Scotland Oral and Maxillofacial Surgery Service”, muestra un estudio de 150
implantes colocados en 47 pacientes entre 1988 e 1998. Fueron colocados 85
implantes en la región auricular que presentan un índice de 100% de éxito. Por
otro lado, 53 implantes orbitarios presentaron un índice de 75%, atribuyéndose
el índice de éxito al problema de la higiene en los pacientes mono-oculares.
Además la órbita presenta una peor calidad ósea que la mastoides (M. M
Abu-Serriah, 2001).
Otros estudios en
la UCLA, presentan investigaciones de 6 años sobre 92 implantes en 30
pacientes. El índice de éxito para la región del temporal fue de 92,5%, nasal
72,2%, y en la órbita 65%. Para los pacientes irradiados sin tratamiento de
oxigenación hiperbárica el índice fue de 58% (E. D. Roumanas, 1994).
Otros estudios realizados en la UCLA con 14
años de seguimiento sobre 207 implantes en 72 pacientes mostraron un éxito de
95% en los pacientes auriculares y 53% en los pacientes irradiados en la órbita
(E. D Roumanas, 2002).
La experiencia
Británica en prótesis óculo-palpebral muestra un estudio realizado con 25
implantes en el cual sólo 2 se perdieron en un mismo paciente en un período de
13 a 65 meses (W. J. Moran, 1996).
Para la prótesis
nasal, Beumer presenta 30 implantes y relata la pérdida de apenas un implante
en la glabela de un paciente irradiado (T. R. Flood, 1998).
Estos trabajos
muestran un índice menor de éxito en los pacientes irradiados, por lo tanto
éstos deben ser seleccionados cuidadosamente (M. Parel, 1991). Por otro lado,
otros trabajos muestran una mejora del índice de éxito en los pacientes
irradiados con tratamiento de oxigenación hiperbárica. Granström reportó que de
58% de fracaso consiguió llegar a 2,6% de fracaso con tratamiento de
oxigenación hiperbárica (J. Wolfaardt, 1994). Esto todavía es un tema
que provoca muchas controversias.
La literatura
presenta diversos trabajos sobre implantes extra-orales donde se muestran las
principales complicaciones quirúrgicas, protéticas y del tejido blando. Desde
el punto de vista quirúrgico no existen grandes complicaciones y se ha llegado
a técnicas estandarizadas (M. Brix, 2001). Sin embargo se han descrito casos
aislados con complicaciones graves lo que indica que el procedimiento
quirúrgico debe ser realizado por un
profesional debidamente entrenado (A. Gagge, 2004).
Actualmente, la
tecnología digital ha facilitado mucho la planificación quirúrgica. Se pueden
obtener modelos 3D escala 1:1 en los cuales pueden ser confeccionadas guías
quirúrgicas muy precisas, lo que diminuye considerablemente los riesgos (R. M.
Watson, 1993 y G. Eggers, 2005).
Desde el punto de
vista protético se han encontrado pocas complicaciones descritas en la
literatura, cuando la planificación está bien realizada. Estudios muestran la
satisfacción de los pacientes portadores de las prótesis indicando, sin duda,
una mejora de la calidad de vida. Por otro lado poco se ha avanzado sobre las técnicas para la confección de las
prótesis (J. Wolfaardt, 2003). También
se encontró escasa información acerca de los detalles técnicos sobre la confección protética lo cual debería de cambiar para
beneficio de los pacientes que son la razón de ser de estos tratamientos.
La complicación
más común descrita en la literatura es la inflamación del tejido blando
alrededor de los implantes (M. M. Abu-Serriah, 2001). Estudios comprobaron la
presencia de actividad de microorganismos patógenos alrededor de los implantes,
a pesar de los esfuerzos para una correcta higiene (J. A. Toljanic, 1995). Esto
se debe a la falta de adhesión del epitelio a los pilares. Este “gap” facilita
la entrada de bacterias, que se infiltran en el tejido submucoso. Actualmente,
con las superficies tratadas, estudios in
vitro mostraron una mayor adhesión de las células a los pilares. Por lo
tanto, según estos estudios, en un futuro próximo tal vez la reacción tisular
disminuirá (M. Klein, 2000).
Los trabajos
mostraron que la rehabilitación protética sobre implantes óseointegrados es un
tratamiento posible para mejorar a calidad de vida de los pacientes mutilados
faciales (M. R. Arcuri, 1997).
Los avances
tecnológicos prometen facilitar la confección de las prótesis, principalmente
por medio de la fabricación de prototipos y la formulación digital de los colores (J. Wolfaardt, 2003).
Por el momento,
más estudios deberán ser realizados especialmente al respecto de las
complicaciones del tejido perimplantario y también sobre la mejora de las
técnicas y materiales para conseguir una rehabilitación protética más cerca de
lo ideal.
Además de invertir
en investigación, las autoridades sanitarias deberán generar las condiciones
para que este tipo de tratamiento sea accesible para quien lo necesite y no
sólo para quien puede pagarlo. Hoy en día muchos son los pacientes que no
tienen las condiciones económicas como para enfrentar estos tratamientos,
quedando excluidos de la sociedad y a veces hasta de sus propias familias. Es
responsabilidad de las autoridades competentes y de los profesionales del área
que esta situación mejore en un futuro próximo.
5 – CONCLUSiÓNES
La rehabilitación
con prótesis buco-maxilo-facial sobre implantes extra-orales es una opción de
tratamiento de elección para ciertos casos, pues consigue reintegrar a estos
pacientes a la sociedad, mejorando así su calidad de vida. La elección del
tratamiento y del paciente debe ser realizada cuidadosamente por un equipo
multidisciplinario. El paciente deberá conocer cuáles son los riesgos, el pronóstico a mediano y largo plazo tanto de
los implantes como de las prótesis. Además deberá tener claro cuáles son sus
responsabilidades al respecto de la higiene y de los controles programados.
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